Responsabilidad Médica

VIOLENCIA GINECOBSTÉTRICA: DESHUMANIZACIÓN Y RESPONSABILIDAD PENAL MÉDICA

OPINIÓN DECRETO 797 DEL 2020

“Acudí al Hospital San Ignacio. Me dijeron muy tarde que mi embarazo era de alto riesgo. Llegué al hospital y me encontré con un médico que llevaba más de 36 horas de turno. Me atendió casi dormido y no me informó sobre el derecho que yo tenía para que me aplicaran anestesia. Me suministraron dos dosis en todo el parto y me dijeron que antes agradeciera porque a las mujeres afiliadas en el Sisben ni siquiera les ponían”. (EL ESPECTADOR) 

Por: Daniel Castañeda Granados

1. Violencia latente

La violencia a la que está expuesta la mujer embarazada dentro del proceso de parto ha sido una conducta invisible y latente en las sociedades latinoamericanas. Los medios de comunicación han divulgado relatos de mujeres que han sufrido improperios, insultos, tratos crueles e inhumanos, prácticas obstétricas innecesarias, cesáreas sin justificación, invasiones a su privacidad, atentados contra su honra, uso excesivo de tecnologías, sarcasmos, prohibición de acompañamiento de sus familiares, y en general, servicios obstétricos no consentidos durante el proceso de parto y puerperio, por parte del personal médico tratante. Todo lo anterior, se condensa en una forma de afrenta denominada Violencia Ginecobstétrica (VGO). Esta modalidad de control vulnera directamente los derechos humanos de las mujeres consignados en instrumentos jurídicos nacionales e internacionales, e impiden la garantía del derecho fundamental a una vida libre de violencia.

La Violencia Ginecobstétrica puede entenderse como toda aquella conducta ejercida por el profesional de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de la mujer, que se expresa en un trato deshumanizador hacia la paciente embarazada, tendiente a patologizar los procesos reproductivos naturales durante el proceso de embarazo, parto y post parto. Así mismo, la Ley Orgánica para el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, promulgada en Venezuela, primera norma en definir y tipificar la violencia obstétrica, entiende el fenómeno como la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicación y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

2. Relaciones asimétricas y tendencia al abuso

La VGO tiene su origen en las relaciones asimétricas que pueden presentarse en el proceso obstétrico cuya causa surgió a partir de la medicalización del parto. Para Laura Belli, la reproducción natural femenina pasó de desarrollarse en espacios privados como el hogar, a convertirse en un procedimiento regulado por pautas tecnificadas y medicalizadas, dentro de las instituciones de salud. El profesional de la salud, dotado de conocimientos y saberes, intenta fortalecer el modelo médico hegemónico, mientras que la paciente, se encuentra en situación de vulnerabilidad y dependencia. La asimetría ha derivado en abusos por quien detenta el poder en el ejercicio de las acciones médicas, pues el médico tratante no siempre actúa conforme a la neutralidad y objetividad científica. Es claro, que las acciones sanitarias y las intervenciones no son neutras. En ellas se producen y reproducen relaciones y enfrentamientos de poder, políticos, económicos, de saberes, de culturas, en la extensa variedad que la sociedad genera. En el relato, estas relaciones reflejan una asimetría clara; por un lado, los representantes formales e institucionalizados de la cultura dominante y por el otro, las personas que se acercan buscando alivio para sus dolencias”. (Feltri, 2006). Para Belli, el paradigma predominante en la atención institucionalizada del parto ve a la mujer como un objeto de intervención y no como un sujeto de derecho5, razón que lleva a la consumación de verdaderos tratos crueles e inhumanos.

Dentro de las conductas que configuran VGO, pueden destacarse las siguientes:

a)  Inducción con oxitócicos.

b)  Excesodeexámenesvaginales.

c)  Obstaculizar sin justa causa el apego del recién nacido con su madre, negándole la oportunidad de cargarlo y amamantarlo inmediatamente después de nacer.

d)  Alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento informado de la mujer.

e)  Practicar cesárea, aun cuando existen condiciones para el parto natural, sin el consentimiento expreso e informado de la mujer.

f)  Trato deshumanizado, grosero, discriminativo y humillante durante el transcurso de la práctica obstétrica.

g)  Patologización del parto de bajo riesgo.

h)  Omisión de información sobre la evolución de su parto.

i)  Hacer episiotomía, rasurado, monitoreo fetal y enema como prácticas de rutina.

j)  Silenciar la libertad de expresión de dolor y sufrimiento de la mujer durante la práctica médica.

k)  Negación injustificada de anestesia o analgesia.

l)  Uso excesivo de tecnología cuando existen procedimientos simples.

m)  Entre otras

En Latinoamérica, varios países han modificado su legislación penal para incluir los actos de violencia obstétrica, como delito autónomo ejecutado por el personal médico. Entre lo más destacado, se resalta la Ley Orgánica para el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, promulgada en Venezuela, el Código Penal de Veracruz que impone una pena de prisión de (3) tres a (6) años a quien cometa el delito de violencia obstétrica y la Ley 26.485 de 2009 en Argentina, tendiente a contrarrestar la violencia contra las mujeres en sus relaciones interpersonales.

Desde lo internacional, la OMS ha emitido varias recomendaciones tendientes a que los países reduzcan las tasas de cesárea, eviten el uso inadecuado de tecnología, y se erradiquen prácticas obstétricas innecesarias e injustificadas. A su vez, se destacan instituciones como la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) la cual ha reiterado que la práctica médica está fundada en principio éticos esenciales, tales como el consentimiento informado, la confidencialidad, la privacidad y la relación médico paciente.

Sin embargo, en lo que concierne a la situación Colombiana, la Ley 1257 de 2008 no dispone una tipificación expresa de la VGO, sin perjuicio de que si existe un mandato de optimización teniente a satisfacer en su mayor dimensión el derecho de la mujer a una vida libre de violencia. Y es dable preguntarse, si es necesaria la inclusión de un tipo penal autónomo que castigue los actos de violencia obstétrica, pues a mi juicio, hasta el momento dicha conducta podría enmarcarse en el delito de lesiones personales. Este último puede tener cabida en aquellos casos donde actos de la VGO sean la causa efectiva de resultados lesivos, esto es, secuelas psíquicas o físicas que puedan sufrir la mujeres en los procesos obstétricos. Para que se configure el delito de lesiones personales en estos ámbitos, debe hacerse un juicio de imputación objetiva, según el cual se pueda concluir que el médico tratante está creando un riesgo jurídicamente desaprobado al exponer a su paciente a un contexto de VGO y que ese riesgo es causa o explicación del resultado lesivo, en concreto, una secuela psíquica o física en la salud de la paciente.

Si bien todo médico está obligado a actuar conforme a sus deberes objetivos de cuidado y las normas técnicas de la Lex artis, es importante preguntarse si conductas debidas, sujetas a los patrones de cuidado, pero innecesarias, injustificadas, invisibles, prescindibles, y contrarias a los valores éticos que fundamentan la profesión médica y que amenazan los derechos fundamentales de las mujeres, pueden conllevar a la creación de un riesgo jurídicamente desaprobado que tenga repercusiones en el juicio de imputación objetiva. Es por tanto imperioso poner el tema sobre la mesa legislativa, y activar una discusión pública sobre el tema, para identificar patrones culturales y sociológicos causales de la VGO y para crear políticas públicas dirigidas a erradicar, sancionar y prevenir la violencia en estos ámbitos. No solo desde el ámbito penal, sino también desde el punto de vista educativo. Es fundamental que las mujeres conozcan sus derechos sexuales y reproductivos y puedan hacerlos oponibles, y a su vez, es imperativo en la educación y comunidad médica que exista un cambio de paradigma encaminado a concebir a la mujer como sujeto de derechos, y darle al proceso natural de parto la importancia ética que merece. Pues el acto de traer vida no puede fundamentarse en la deshumanización. Caer en ese error sería normalizar la peor de todas las paradojas.

 

FUENTES:

1 https://www.elespectador.com/noticias/judicial/violencia-ginecologica-articulo-439930

2 Se destaca el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, La Declaración sobre la abolición de toda forma de discriminación sobre la mujer, La Convención Americana de Derechos Humanos, La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém do Para)

3 La violencia obstétrica: otra forma de violación a los derechos humanos. (2013). 4th ed. [ebook] UNESCO: Revista Redbioética/UNESCO, Año 4, 1 (7):, PP. 26. Available at: http://www.unesco.org.uy/shs/red-bioetica/fileadmin/shs/redbioetica/Revista_7/Art2-BelliR7.pdf [Accessed 29 Sep. 2017].

6 Violencia obstétrica: https://informe.gire.org.mx/caps/cap4.pdf. (2013). México.

7 Paula Quevedo. (2012). Violencia obstétrica: Una manifestación oculta de la desigualdad de género. Universidad Nacional de Cuyo.: Facultad de Ciencias Sociales y Políticas.

9 Flor de María Cáceres-Manrique, PhD1 ; Giselly Mayerly Nieves-Cuervo. (Abril- Junio 2017). ATENCIÓN HUMANIZADA DEL PARTO. DIFERENCIAL SEGÚN CONDICIÓN CLÍNICA Y SOCIAL DE LA MATERNA. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología, Vol. 68,

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