Propiedad Intelectual, Emprendimiento

PROTECCIÓN DE FRAGANCIAS: UNA MIRADA DE LOS DERECHOS DE AUTOR DESDE LA DECISIÓN 351 DE 1993

Daniel Castañeda Granados

“La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en la bella representación de una cosa.» Kant.

Por: Daniel Castañeda Granados

El 16 de junio de 2006, el Tribunal Superior de los Países Bajos, ordenó a la Empresa Kecofa cesar la producción y venta de su fragancia “Female Traesor”, reconociendo que la Empresa Lancome ostentaba derechos de autor sobre una fragancia de similar olor.

En dicha causa, los magistrados adujeron que ciertas fragancias cumplen con el requisito de originalidad para ser consideradas como obras artísticas, ya que a través de ellas el autor expresa su toque personal mediante una composición química creativa. De igual forma, se reconoció que a través de las fragancias el autor busca crear una experiencia estética en el consumidor, similar a la generada por una canción, pieza de museo o una obra de teatro.

La polémica

La consideración de las fragancias como obras artísticas, resultó del todo polémica, para la Corte de Casación Francesa, quien en causas Bsiri-Barbir vs Haarman & Reimer y Bauta Prestige Int’l vs Senteur Mazal, sentenció que los perfumes son productos resultantes de la “aplicación de conocimientos puramente técnicos” y por ende no son obras artísticas que reflejen la personalidad del creador.

Esta decisión generó controversia en el sector, a tal grado, que perfumistas como Jean Claude- Ellena, alzaron voces para reivindicar su labor como artística, aduciendo que el proceso de producción de fragancias es intelectual pues busa generar un estímulo estético en el consumidor, similar a la que generan las obras tradicionalmente artísticas.

¿Fragancias como obras artísticas?

La mayoría de los regímenes de derechos de autor no hacen una alusión expresa y taxativa de lo que se entiende por obra “artística”. Lo que es considerado “arte” es del todo relativo, no sólo desde el punto de vista jurídico sino también filosófico.

En el caso colombiano, la Decisión 351 de 1993 en su artículo 4 considera protegibles por derecho de autor las creaciones realizadas en el campo literario, artístico o científico, siempre que cumplan con el criterio de originalidad, entre las que se encuentran las denominadas obras de arte aplicado.

Estas últimas refieren a todas aquellas obras que sean susceptibles de ser reproducidas o aplicadas en una industria en concreto, donde cabrían sin ningún problema aquellas obras de arte aplicadas a la moda, siempre y cuando pueda acreditarse su originalidad, lo que no excluye a las fragancias donde se refleje un alto grado de creatividad, originalidad y autenticidad.

No podemos olvidar, que las obras de arte (y el arte mismo) no debe ser visto únicamente desde la originalidad, sino también desde la libertad de expresión, pues cobra importancia que las obras reflejen la personalidad de su creador y sea resultado de la creatividad, esfuerzo, trabajo destreza, que resultan apremiantes para el autor (Rengifo, 2017).

Por lo anterior, las obras de arte aplicadas pueden abarcar la protección de obras tradicionalmente no protegibles (como las fragancias), en donde quede clara la consigna del autor en la obra y donde pueda evidenciarse de forma notoria que existe un alto grado de originalidad.

¿Qué debe tener la fragancia para ser una obra artística?

Para su protección a través del régimen establecido en el Decreto 351 de 1993, el creador debe acreditar en su producto los siguientes requisitos:

  1. Debe acreditar que la fragancia tiene argumentos artísticos, que van más allá de lo meramente técnico.
  2. Debe tratarse de una obra que provenga del autor, en la cual conste su toque personal o alto grado de creatividad, por lo que no debe ser una copia de creaciones precedentes
  3. Debe tratarse de perfumes que tengan un valor agregado con respecto a otros del mismo género y que no consistan en una mera reproducción total o parcial de una fragancia anterior
  4. En caso de duda, el autor puede valerse de soporte de peritos para reforzar los criterios estéticos que pretenda argumentar en el caso concreto.

Juez debe valorar en el caso concreto

Debido a que la definición de arte otorgada por la ley es apenas un criterio auxiliar, si se le pregunta a la estética que es lo bello o que es arte, podrá haber tantas respuestas como personas a las que se les pregunte. Es el juez en el caso concreto quien debe verificar si una fragancia puede catalogarse como una expresión artística, siempre que encuentre acreditada la originalidad, creatividad, autenticidad de la fragancia, pues como decía bien Martín Quinquela “lo subjetivo y lo objetivo se complementan en el acto de creación”, y el arte no esta restringido a ciertas industrias, sino que debe abarcar a todas aquellas que hacen parte de la cultura.