Leyes, Derecho Constitucional, Derecho Laboral

¿Se reduce el desempleo juvenil subsidiando el salario?

Esteban Cruz

Autor: Esteban Cruz Rodríguez 

Como respuesta al crítico escenario que vive el país derivado de la recesión económica y el nefasto manejo de gobernabilidad, el presidente Iván Duque anunció un programa de reducción del desempleo juvenil, el cual se basa en cubrir hasta en un 25% el salario de las empresas que contraten a jóvenes entre los 18 y 25 años. Ahora bien, aunque la medida puede parecer coherente desde una primera perspectiva, un análisis un poco más detallado la ubicaría en el banco del fracaso de las políticas econométricas simplistas que resguarda la óptica del neoliberalismo. A continuación, se darán algunas razones que desde mi criterio evidencian el rezago vacío de esta medida y su favorecimiento a la concentración de riqueza de pocas personas jurídicas en Colombia.

Entender el mercado laboral únicamente como un sistema de precios

La doctrina neo-liberal se ha caracterizado por simplificar a la política económica en un excesivo racionalismo que no contempla más de dos variables por cada análisis. De ello, se han derivado diversas hipótesis frente a las causales del desempleo en Colombia y posibles soluciones. Así, la teoría hegemónica supone una correlación proporcional entre calidad salarial y empleabilidad, considerando la existencia de un sistema de incentivos básico, en dónde las empresas se ven motivadas a generar mayor empleo ante el decrecimiento de los salarios y las prestaciones de los trabajadores.

De dicho raciocinio, surge la propuesta de Duque, que plantea que al subsidiar una parte de los salarios juveniles, las empresas se verán incentivadas a ampliar su planta laboral. Este hecho resulta erróneo, sencillamente, porque no contempla todas las variables que inciden en la generación de empleo, como se expondrá a continuación.

Varios estudios econométricos que han evidenciado que la empleabilidad no tiene una relación directa con los salarios. En este caso, se referencia el trabajo elaborado por Catalina Mesa, Andrés García y Mónica Roa en 2008. Para los académicos, los elementos que inciden en el empleo varían desde una perspectiva geográfica y macro-económica y pueden involucrar variables como: “el crecimiento anual del PIB nacional, la tasa de desempleo y la tase de inflación por ciudad, así como la composición de la remuneración a los factores productivos y el grado de dispersión de los salarios (Arevalo, p173, 2019)”.

Complementando lo anterior, en palabras de la académica Desci Arevalo se puede afirmar que “en un entorno favorable a la inversión el empresario estará inclinado a aumentar su planta personal, pero en las condiciones delimitadas por los cambios en tecnología y en capital físico, o según las posibilidades de movilizar su capital hacía otros sectores, incluido el financiero (Arevalo, p173, 2019)”.

Lo que evidencia la anterior argumentación es que no se puede supeditar la generación de empleo única y exclusivamente al salario del empleado. Por el contrario, existen variables macro-económicas y propias de la empresa como la frontera tecnológica y la movilidad financiera a la hora de determinar el incremento en la planta laboral. Todo ello lleva a concluir que la propuesta de Duque estaría limitada e inconclusa en cuanto a su propósito de generación de empleo.

Algunos elementos de la dinámica de ocupación en Colombia a tener en cuenta

A continuación presentaré algunos de los resultados de la investigación desarrollada por Desci Arevalo, que denota una importante hipótesis en cuanto a los sectores generadores de empleo y que debe ser puesta a consideración a la hora de implementar políticas de subsidio al salario.

Lo primero, que denota la académica es que: “los sectores con mayor dinamismo en la generación de empleo están ligados con los sectores: inmobiliario, construcción, transporte y comunicaciones, intermediación financiera, suministro de electricidad, y gas y agua (Arevalo, p173, 2019)”. Este hecho significaría que los sectores señalados, son los que mayor número de contrataciones generan en el tiempo, en materia de cifras. No obstante, la autora señala que estos sectores a su vez poseen una baja contribución a la ocupación total. Lo cual quiere decir, que el porcentaje de personas ocupadas en dichos sectores no es significativo en comparación a otros sectores.

Ahora bien, el segundo elemento que destaca la autora es que sectores como el inmobiliario, el de comercio, la construcción y la industria manufacturera, posee los más altos porcentajes de variación de la población cesante. Lo cual, quiere decir que existen unas altas cifras de volatilidad en la manutención de los empleos en el tiempo, lo que los pone en lupa en cuanto a ampliación del margen de informalidad. A continuación se expone un gráfico que representa los porcentajes trabajados por la autora:

Sector Participación en total ocupación, 2017 Variación ocupacional 2001 – 2017
Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler 8.3% 190.0%
Transporte, almacenamiento y comunicaciones 7.9% 68.8%
Construcción 6.1% 113.9%
Intermediación Financiera 1.4% 62.2%
Suministro de electricidad gas y agua 0.5% 55.7%
Comercio, hoteles y restaurantes 27.1% 48.0%
Servicios comunales, sociales y personales 17.7% 26.0%
Agricultura, ganadería, caza, servicultura y pesca 16.9% 11.1%
Industria manufacturera 11.2% 21.5%

Fuente: Dane, GEIH

Dichos datos llevan a la siguiente reflexión: se subsidiará a aquellas empresas que generan mayor dinamismo en la generación de empleo pero que no aportan sustancialmente en la tasa de ocupación total, por lo cual, no existe una salida certera al desempleo juvenil. Por otra parte, de dicho subsidio serán acreedores sectores con una variación de la población cesante del 30% para el 2017 en cifras del DANE, como es el caso del sector del comercio, hoteles y restaurantes. Bajo este entendido, se subsidiarán empresas con dinámicas favorables a la ampliación de la informalidad.

¿Un subsidio para incentivar al empleo juvenil o para darle beneficios a los grandes capitales?

Como se ha denotado en los anteriores acápites, la propuesta de Duque es reduccionista en cuanto a la política de subsidios del mercado laboral. Fuera de ello, incentiva a que empresas con posibilidades de contratación se vean beneficiadas sin importar su papel en la dinámica de ocupación en Colombia, lo cual puede ser contraproducente para combatir el desempleo y la informalidad. Ahora bien, cabe preguntarse ¿Qué papel juegan dichos sectores acreedores en la distribución de la riqueza en Colombia? Para ello se puede analizar el siguiente gráfico de participaciones en el patrimonio bruto total de personas jurídicas en 2017 a la luz de las anteriores cifras presentadas.

Sector Patrimonio Bruto
Actividades de la administración pública y defensa, de enseñanza, actividades de atención de la salud y de asistencia social 11.4%
Actividades financieras, inmobiliarias y de seguros 44%
Actividades profesiones, científicas, técnicas y de servicios de administrativos y de apoyo 3.1%
Agricultura, ganadería, caza, servicultura y pesca 1.7%
Comercial al por mayor y al por menor, transporte y almacenamiento, actividades de alojamiento y de servicios de comidas 11.8%
Construcción 6.0%
Electricidad, gas, vapor y agua 4.3%
Información y comunicaciones 1.7%
Manufactura 8.0%
Minería 6.1%
Otras actividades 1.2%
Total 100%

Elaborado por: Luis Jorge Garay Salamanca y Jorge Enrique Espitia Zamora con fuentes de la DIAN.

Como se observó en la gráfica de ocupación laboral en Colombia, sectores como el financiero y el inmobiliario ocupan un puesto significativo a la hora de dinamizar el empleo en Colombia. Dichos sectores, como se observa en la presente gráfica ocupan casi la mitad del patrimonio total en comparación a otros, lo que quiere decir que al sumarse todos los patrimonios brutos de todas las personas jurídicas de Colombia, la mitad de dicho resultado corresponde a un sólo sector, lo que evidencia una concentración de la riqueza en pocas empresas.

Ahora bien, resulta inverosímil e inequitativo que los beneficiarios del subsidio resulten ser quienes mayor concentración de la riqueza ostentan en Colombia. Nuevamente se cumple con el idealismo neo-liberal de favorecer a los grandes capitales, por medio de un velo imaginario de supuesta “política social”.

Referencias:

Arevalo, D. (2019). Poder política y mercado en las reformas a la seguridad social. Bogotá: Universidad Nacional.

Garay, L. J., & Espitia, J. E. (2019). Dinámica de las desiguladades en Colombia. Bogotá: Desde Abajo.